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Rocha, Martes 14 de mayo de 2019

Los menores quedarán al cuidado de sus abuelos
A prisión por homicidio la madre del niño de 4 años que murió en un incendio en Barrio Parque

La Justicia de Rocha decretó la prisión preventiva por 120 días de la mujer de 32 años, madre del niño de 4 años que murió el sábado en el incendio de su vivienda de Barrio Parque en el balneario La Paloma.
El fiscal de Rocha, Jorge Vaz, le imputó un delito de incendio en calidad de coautora en régimen de reiteración real, con un delito de homicidio especialmente agravado a título de dolo eventual.
Jessica Susana Rocha Núñez, poseedora de antecedentes penales, deberá permanecer en la cárcel, mientras la Fiscalía Departamental prepara el juicio oral para lograr su condena por este hecho.
Hurto, lesiones personales y hasta un intento de homicidio cuando se encontraba en prisión y apuñaló a otra reclusa, figuran en su historial delictivo.
Durante la audiencia de formalización este lunes, la mujer dijo que cobraba a principio de mes y guardaba combustible en el domicilio para no quedarse sin stock, ya que usaba su moto para llevar a los niños a la escuela y para ir a trabajar.
La imputada no reconoció haber iniciado el fuego como la acusan testigos, y culpó por lo ocurrido a su pareja. Según las primeras pericias en poder del fiscal, la mujer habría rociado con combustible la vivienda, pero aún no se pudo determinar que haya sido ella quien dio comienzo al incendio.
La pareja de la mujer, un hombre de 35 años, se encuentra internado en grave estado en el Centro Nacional de Quemados en el Hospital de Clínicas en Montevideo, con quemaduras internas y externas en el 42% de su cuerpo, afirmó el fiscal.
El hombre intentó salvar al pequeño de 4 años de entre las llamas, pero nada pudo hacer. Sus hermanas de 6 y 7 años pudieron abandonar de la vivienda por sus propios medios y se refugiaron en la casa de un vecino. También el adolescente de 13 años, hijo del hombre quemado, logró salir por su cuenta.
El adolescente y las dos niñas declararon este lunes a través de una psicóloga del equipo de Fiscalía. Su testimonio arrojó versiones contradictorias sobre lo ocurrido el sábado a la noche, indicó el representante del Ministerio Público.
Este domingo declararon la abuela del niño fallecido y dos tías, además de los policías de la Guardia Republicana que fueron los primeros en acudir a la finca cuando aún estaba en llamas.
Se acordó que el adolescente quede ahora al cuidado de los abuelos paternos, mientras que las niñas con sus abuelos maternos. Fuente: Subrayado

 

Comunicado de Jefatura de Policía
El pasado día sábado, en horas de la noche, se tuvo conocimiento que en Barrio Parque del balneario La Paloma, se había producido un incendio en una finca ubicada en cercanías de las viviendas denominadas “De los Pescadores”.
En mérito a ello concurre al lugar personal de Seccional 11ª La Paloma constatando que una vivienda ardía en llamas; trasladando a un hombre de 34 años de edad de iniciales C.F.P.P  y  su hijo, un adolescente de 13 años de edad, a la Policlínica de la localidad, diagnosticándole distintas lesiones al primero de los nombrados. Asimismo, se encontraban en casa de un vecino un niño de 7 años y una niña de 6 años, los cuales huyeron del lugar, siendo trasladados posteriormente al Centro Asistencial de Salud,  los que no poseían lesiones.
También se encontraba presente,  la madre de los niños, una  mujer de iniciales Y.S.R.N, de 32 años de edad y pareja del hombre, que al momento no tenía lesiones.
Concurre inmediatamente al hecho  personal de Bomberos, quienes realizaron la extinción del foco ígneo constatándose en el interior de la vivienda el cuerpo sin vida de un niño de 4 años de edad hijo de la mujer mencionada.
También se hicieron presentes integrantes del Comando de la Jefatura de Policía de Rocha y Personal del Dpto. de Policía Científica y la Sra. Fiscal de 2º Turno de Rocha, disponiendo diversas diligencias.
Es de destacar que el hombre de 34 años, fue trasladado al CENAQUE, estando actualmente en estado de salud grave, pero estable.
Esta Policía se encuentra trabajando en el esclarecimiento del hecho. Se ampliará.

 


Justicia
Cuatro meses de prisión en régimen de libertad vigilada por hurto

Ante distintos hechos de hurto ocurridos días atrás en inmediaciones de Avenida 1º de Agosto y Barrio Adolfo Cosse, perpetrados en un aserradero y en un taller de construcción de barcas, donde hurtaron una importante cantidad de herramientas y documentación de uno de los propietarios; se realizaron distintas indagatorias por parte del Área de Investigaciones de Zona Operacional I, obteniéndose información sobre los posibles responsables de los ilícitos cometidos.
Consecuentemente, el pasado día sábado se realizaron distintas inspecciones domiciliarias, lográndose incautar distintas herramientas que habían sido denunciadas como hurtadas.
Enterada de todo lo actuado la Sra. Fiscal del Caso y Justicia Competente dispuso la detención de un hombre de 27 años de edad y de una mujer de 19 años.
Posteriormente, resolvió la libertad de la mujer y la condena de Y.M.M.V, como autor penalmente responsable, de “Un delito de Hurto”, a la pena de cuatro (4) meses de prisión que se cumplirán en régimen de libertad vigilada.  

 


Habrá “movimiento” en Rocha, La Paloma y Chuy
La 24ª Marcha del Silencio será bajo la consigna “¡Que nos digan dónde están!”

El grupo Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos y Desaparecidos definió la consigna con la cual se marchará el próximo 20 de mayo en la Marcha del Silencio.
"¡Que nos digan dónde están! Contra la impunidad de ayer y hoy", fue el lema elegido para marchar este año.
La 24ª edición de la marcha será el próximo lunes a las 19:000 horas y se realizará tanto en Montevideo como en 27 localidades del interior: Artigas, Bella Unión, Colonia del Sacramento, Carmelo, Chuy, Durazno, Flores, Florida, Fray Bentos, José Enrique Rodó, Juan Lacaze, Maldonado, Melo, Mercedes, Minas, Nueva Helvecia, La Paloma, Pan de Azúcar, Paso de los Toros, Paysandú, Piriápolis, Rivera, Rocha, Salto,  San José,  Tacuarembó, Treinta y Tres.
Además, en el exterior se suman a la marcha Buenos Aires, París, Madrid y Santiago de Chile.
En el marco de esta marcha se impulsa la campaña #SeguimosBuscando. Además, con la autorización del grupo de familiares, a partir de hoy y hasta el 21 de mayo estarán en línea cuentas de Twitter de uruguayos detenidos y desaparecidos.
Las tres primeras cuentas que estarán en línea serán las de Juan Pablo Errandonea Salvia, Marta Severo Barreto y Luis Eduardo "Chiqui" González.

 


En Rocha hay 6
Unos 23.000 uruguayos viven en 78 barrios privados

Por Sergio Israel
La población de los barrios privados, una elite económica autosegregada que busca seguridad y un estilo de vida común, es 10 veces menor que la que reside en asentamientos irregulares en Uruguay pero ocupa un territorio mayor, según una investigación realizada por dos académicos especializados en el manejo del territorio.
El estudio ¿Montevideo ciudad cercada?: el fenómeno de los barrios privados, realizado por el politólogo Marcelo Pérez Sánchez y el economista Juan Pedro Ravela —y al que accedió Búsqueda— concluye que, aunque no hay datos oficiales, es posible estimar que unas 23.000 personas residen en 78 barrios privados distribuidos en ocho departamentos del país.
Los habitantes de barrios privados (algunos de forma temporal) contrastan con la cantidad que viven en asentamientos irregulares.
Un relevamiento realizado por la organización Techo, divulgado este mes, reveló que hay entre 182.491 y 219.504 personas residiendo en unos 656 asentamientos irregulares de todo el país.
La nueva investigación destaca que, sobre todo en el área metropolitana de Montevideo, los barrios privados conviven con zonas “históricamente ocupadas por sectores populares”, lo que contribuye a conformar “una morfología metropolitana dual” que expresa “una socialización burbuja” típica de ambientes protegidos que a su vez producen una especie de cerco a Montevideo.
El estudio puso de relieve que durante los gobiernos del Frente Amplio —en especial entre 2005 y 2009, coincidiendo con un  período de auge de la economía— los barrios privados, un fenómeno que los autores asocian al neoliberalismo, aumentaron.
Entre 2015 y 2018 se observó “una baja en el aumento”, aunque existen varios proyectos por realizarse, “lo que indica que el fenómeno está creciendo”, sostuvieron los académicos.
El conocimiento producido por Pérez Sánchez y Ravela se obtuvo luego de cruzar datos de un mapeo de los planos de mesura del Ministerio de Transporte, la Dirección de Ordenamiento Territorial, Google Maps, información publicada por los propios emprendedores inmobiliarios, la Dirección General de Registros, las intendencias y otros organismos estatales. No obstante, los investigadores dejaron constancia de las dificultades que enfrentaron debido a la “opacidad” que existe en esta actividad.
El trabajo, que se presentó el jueves 9 en la Intendencia de Montevideo durante un seminario sobre estudios urbanos organizado por la Facultad de Ciencias Sociales y la fundación alemana Fesur, reveló que el departamento con mayor cantidad de barrios privados es Maldonado (40), seguido por Canelones (18), Rocha (6), Colonia y Montevideo (5), San José (2) y Lavalleja y Soriano (1).
Los cinco barrios capitalinos están incluidos en esta clasificación a pesar de que Montevideo tiene una reglamentación que impide el cerco perimetral típico de estas urbanizaciones. Sin embargo, los autores consideran que como están diseñados con calles sin salida y vigilancia cumplen con las características de barrios semi-privados.
La investigación clasifica el fenómeno, que comenzó en la década de 1990 con el neoliberalismo, en countries, barrios cerrados, urbanizaciones polderizadas (en torno a una franja costera), chacras cerradas y barrios jardín (semiprivados).
La superficie total relevada de estos barrios en los ocho departamentos alcanza las 3.654 hectáreas, divididas en 7.826 lotes con un promedio de 2.552 metros cuadrados, sin contar 1.323,4 hectáreas destinadas a áreas verdes y circulación interna.

La Tahona, Ecco y Lecueder
En el área metropolitana de Montevideo existen 24 barrios privados. Los principales desarrolladores de estos emprendimientos son el grupo La Tahona (Runtuna S.A.), Grupo Ecco y Estudio Lecueder. La Tahona comprende seis barrios en Canelones, Ecco tiene tres en Montevideo y Lecueder dos, uno en Montevideo y otro en San José.
Además de estos tres más importantes fueron relevados otros ocho emprendedores que tienen un barrio cada uno.
Los seis proyectos de La Tahona, según el estudio, son propiedad en un 80% de la familia Añón. Ecco, al que están asociadas siete inmobiliarias de Carrasco, es el propietario de los emprendimientos San Nicolás, Parques y Jardines de Carrasco, mientras que el Estudio Lecueder, que administra los principales centros comerciales del país, es propietario de Los Olivos, en la capital, y Marina de Santa Lucía, en San José.
Entre los operadores menores, la investigación menciona a Milentur S.A., administrada por el exdeportista Pablo Boselli, desarrolladora del barrio Cumbres, en Canelones, donde han invertido varios futbolistas.
El estudio Damiani figura como desarrollador del barrio canario Lagos, y El Peñascal S.A. es propietaria del también canario barrio Carmel, cuyo vicepresidente, Emilio Tuneu Mohr, está vinculado con las firmas de asesoría financiera Baker Tilly y Guyer & Regules.

Plusvalía
Desde el punto de vista del beneficio económico de los inversores, los autores ubican los emprendimientos de Parques y Lomas de La Tahona Fase II como los que producen mayor plusvalía del suelo.
Asimismo, concluyen que los barrios privados son un fenómeno “que llegó para quedarse” y que “por tanto, evidencia otra fisura al mito de la sociedad integrada”. También llaman la atención sobre el hecho de que, tanto los gobiernos nacionales como departamentales, “lejos de asumir de forma clara y explícita la existencia del fenómeno, y con ello desarrollar acciones públicas como la creación de un registro (único y transparente) de urbanizaciones cerradas (...) e introducir elementos de recuperación de plusvalías urbanas”, se limitan a autorizar el desarrollo de estos emprendimientos y “reivindicar supuestos beneficios que la instalación de los mismos genera a escala local”.

 


Según estudios del biólogo Limongi
El impacto humano altera distribución de especies asociadas al sedimento en playa del Rivero, en Punta del Diablo

Por Lucía Gandioli
Los recuerdos que conserva el biólogo Pablo Limongi de sus primeros veranos en la playa El Rivero, en Punta del Diablo (Rocha), lo llenan de nostalgia. Describe una playa de grandes dunas, ancha, con arena abundante y reluciente. Hace más de 20 años, cuenta, sólo había unas pocas casas sobre la zona litoral de cordón dunar concentradas en una porción de terreno que permitía mantener la mayor parte del lugar en condiciones naturales. Con el tiempo, el paisaje fue cambiando. Mientras trabajaba como guardavidas Limongi vio al balneario crecer con la llegada de cientos de turistas, así como la expansión de las construcciones urbanas, que perjudicaron el cordón dunar que las fuertes tormentas terminaron de erosionar. A su vez, las dunas comenzaron a dividirse y desaparecer con el paso del balastro que se desprende de las calles y que las lluvias arrastran a la playa. “Fue un deterioro progresivo, que creció en forma exponencial en los últimos cinco o seis años”, dice con tristeza.
Su experiencia en el lugar y su compromiso con la preservación del ambiente costero impulsaron al biólogo a estudiar el estado de salud de la playa. A eso dedicó su tesis de grado de la Licenciatura en Ciencias Biológicas de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República.
Para evaluar el estado ambiental de la playa Limongi elaboró un índice de Integridad Ecológica (IE) a partir de una serie de indicadores “basados en la macrofauna bentónica a nivel poblacional y comunitario, así como indicadores ambientales, considerando simultáneamente variables físicoquímicas del ambiente”, describe la investigación. El biólogo explica que la IE “refiere a la capacidad de un lugar de sostener y mantener a la biota en condiciones que le permita al ecosistema funcionar como un sistema balanceado, integrado y adaptativo que, a su vez, mantenga todos los procesos, especies e interacciones como se esperaría encontrar en una zona con mínima influencia de las actividades humanas”. En su tesis añade que esta herramienta es “prioritaria para informar a los tomadores de decisiones sobre el estado actual de un ecosistema, así como para predecir comportamientos propios de un sistema complejo”.
Para elaborar el índice, el biólogo dividió la playa en cinco transectos transversales, donde hizo muestreos “estacionales sistemáticos” entre abril de 2014 y marzo de 2015. Según detalla la tesis, el investigador midió el “perfil granulométrico de arco de la playa, concentración de amonio en aguas freáticas”, y recolectó “individuos del macrobentos a lo largo de todo el arco de playa”.
Con el desarrollo de estos análisis, el biólogo determinó que en el caso de la playa El Rivero el IE es de 0,57 –en una escala de 0 a 1, en la que 1 es la total ausencia de impacto y 0 es el daño más alto–, lo que corresponde a un ambiente “moderadamente impactado”. Según sostiene la investigación, esto implica que “el sistema presenta una composición de especies y dinámica ecológica lejos de sus rangos históricos y un área moderadamente fragmentada con funcionalidad moderadamente alterada”. A su vez, Limongi plantea que el estado de salud del espacio es “subóptimo”, lo que deriva principalmente de “la suma de impactos antrópicos crónicos”. “El impacto generado por estas alteraciones antrópicas trasciende lo estético o visual, existiendo impactos sobre la biota en diferentes niveles de organización, desde el ecosistémico, comunitario, hasta el poblacional e individual”, añade el estudio.

Aferrados al suelo
El biólogo comenta que se centró en el estudio de la macrofauna bentónica porque es “un excelente indicador de la calidad del ambiente por sus características”. La fauna bentónica está asociada al sedimento y agrupa diversos “grupos taxonómicos como crustáceos, moluscos, poliquetos y equinodermos” que durante su “fase adulta tienen poca movilidad”, lo que permite “su estudio en el campo de manera accesible y con pocos recursos”.
“En playas como las de la Barra del Chuy, donde hay mucho tránsito y constantemente pasan autos, este impacto afecta directamente al ecosistema de la playa. Al tener poca movilidad, los invertebrados bentónicos no pueden escapar así nomás al daño que ocasionan. Entonces, ahí hay una posibilidad de medir y/o comparar estas poblaciones en playas donde el impacto humano es menor con aquellas en las que es mayor”, ejemplifica Limongi.

Lo que hicieron los humanos
El biólogo destaca que durante la elaboración de su trabajo encontró resultados que no se corresponden con los planteos teóricos en ecología de playas arenosas. Los estudios plantean que las playas arenosas no son todas iguales, sino que oscilan en un “gradiente morfodinámico” desde las playas reflectivas –con características más hostiles para la fauna asociada al sedimento– hacia a las disipativas –más propicias para los invertebrados bentónicos–. “Las reflectivas son playas angostas, con grano grueso, pendiente pronunciada, sin bancos de arena y olas colapsando sobre el frente de la playa. Las disipativas son generalmente más anchas, de grano fino, pendiente poco pronunciada, con uno o más bancos de arena y una amplia zona rompiente”, explica. Pero allí donde por el tipo de playa debería haber más vida, Limogni observó que hay menos.
En la playa El Rivero el biólogo encontró un “aumento en la granulometría –por lo tanto, un aumento de las características reflectivas– desde donde empieza la playa, en la zona más cercana al pueblo –que presenta características más disipativas–, hacia el norte en el límite con Santa Teresa”. Al observar la playa, parece dividida en dos, explica Limongi: “Hacia lo disipativo la playa se veía mucho más impactada: está la napa freática aflorante, se perdió el cordón dunar –al momento del estudio era donde había mayor cantidad de escombros al momento del estudio– y las condiciones naturales de la playa mejoran hacia Santa Teresa, es decir, hacia el extremo reflectivo”. Con esa impresión, Limongi decidió estudiar la presencia de invertebrados bentónicos a lo largo del arco de la playa.
Durante el análisis biológico de la playa se encontró un total de 13 especies entre “organismos bentónicos y artrópodos terrestres o semiterrestres”. Las especies más abundantes fueron los crustáceos Emerita braziliensis y Excirolana brasiliensis, con 544 y 171 individuos, respectivamente. La mayor abundancia y diversidad de especies se encontró hacia el extremo reflectivo de la playa, “lo que sugiere que los impactos evidentes presentes en la zona disipativa del arco de la playa podrían estar afectando las abundancias de la macrofauna bentónica”.
En cambio, hacia el extremo disipativo de la playa hay una menor cantidad de riqueza de especies, así como una menor abundancia, y se desarrolló un clima favorecedor para el desarrollo de especies “oportunistas”, como las “larvas de Diptera”, que tienen la capacidad de “colonizar rápidamente los ambientes perturbados”. Justamente ese extremo de la playa “presenta aguas freáticas aflorantes, cordón dunar ausente, concentraciones de amonio por encima de los valores permitidos por la Dinama (Dirección Nacional de Medio Ambiente), abundante presencia de escombros y otros residuos de origen antrópico”.

El humano, otra vez
En su investigación el biólogo sugiere que en esta distribución de las abundancias y parámetros comunitarios, inversa a los supuestos teóricos, los efectos antrópicos ejercen “mayor presión sobre el macrobentos que la que podría representar el propio gradiente morfodinámico”.

En ese sentido, sostuvo que si bien es necesario tomar medidas concretas que ayuden a la recuperación de la playa, es importante impulsar que los turistas tomen conciencia. “En mi experiencia de años de trabajo he observado que el turista hace un uso más de ese lugar, como si fuera la cabaña que alquiló o la tabla que compró. Hay que trabajar para que el lugar no se perciba como un objeto más, sino como un sistema que tiene vida y en el que realmente influimos”, señala.
“Que el turista cuide el cordón dunar es importantísimo –sin él la playa se erosiona, la arena se pierde y la napa freática asciende–, y también debe tener una conducta con respecto a los residuos. Por ejemplo, he visto gente que fuma, apaga el cigarro y lo entierra. Entonces, es una manera de que desaparezca el problema para esa persona, pero en realidad es todo lo contrario. La conducta del turista tiene que ser mucho más consciente en ese sentido, tiene que haber más respeto por el lugar. Les gusta este lugar, vienen porque les gusta lo natural, lo agreste y lo lindo que está... Si no hay un cambio de conducta, nada de eso se va mantener. De hecho, es lo que está pasando”, dice Limongi.
El biólogo opina que el principal problema ambiental en Punta del Diablo lo ocasionaron “las construcciones de material, con planchada de hormigón y de gran tamaño, que se instalaron muy sobre la playa”, y los particulares y empresas que se aprovechan de las “diferencias o contradicciones” para construir en espacios con gran impacto sobre el ecosistema de la playa. También afirma que “es necesario hacer más estudios y de mayor profundidad para tener un resultado más robusto”, que permita, además de un mejor diagnóstico, pensar en acciones más efectivas para preservar la costa.

Seguir a los buenos
De todas formas, Limongi destaca el compromiso de los vecinos del balneario, que “están muy informados y preocupados”, además de impulsar campañas y acciones de recuperación de la playa El Rivero. Por ejemplo, menciona la de “una malla para captar arena de 800 metros en la playa para que se empiece a regenerar el cordón dunar” que instalaron hace dos años, y la delimitación del estacionamiento de vehículos en el acceso a la playa. La organización vecinal, destaca, obtuvo respuesta de la Dinama, lo que ha permitido elaborar en conjunto medidas de preservación del ambiente con un respaldo institucional. No obstante, el biólogo insiste en que se debe seguir trabajando para recuperar “realmente” el cordón dunar.
La participación de los vecinos fue más allá. Algunos pobladores, junto con biólogos y expertos, en 2014 formaron un grupo de estudio para comprender “más a fondo” la situación de todas las playas del balneario y dieron tres talleres abiertos para “contarles a otros vecinos la situación que se estaba dando en la costa, las razones de que esto ocurriera, y buscar soluciones entre todos”. Aunque el grupo se disolvió por falta de recursos, muchos de los vecinos que participaron siguieron trabajando en otros grupos.
Por su parte, Limongi continuó trabajando en la causa con otros colegas por intermedio del colectivo Aulamar. Se trata de un proyecto “orientado hacia la sensibilización ambiental, la investigación, educación y apropiación del entorno marino-costero del Uruguay”, según la descripción del colectivo en Facebook. El biólogo cuenta que en ese marco se llevaron a cabo “varios proyectos” con las escuelas públicas de Punta del Diablo y Santa Teresa entre 2014 y 2017. Por ejemplo, desarrollaron “investigaciones participativas en las playas con los niños”. “Una de ellas fue un muestreo de microplástico y una recolección de residuos con la participación de padres y vecinos”, resalta con orgullo. Para este año el colectivo no tiene actividades programadas, debido a la escasez de recursos, lamenta Limongi.

Aguas malas
Otro aspecto que Limongi contempló en su investigación fue la concentración de amonio en el agua que llega a la playa desde una cañada. “En mi tesis medí en esas cañadas concentraciones de amonio como un indicador indirecto de lo que serían posiblemente aguas de saneamiento. Los niveles eran elevados con respecto a un tipo de categorización que hace la Dinama para las aguas de contacto humano”, comenta el biólogo. Según cuenta, los vecinos de la zona denunciaron a dos centros turísticos que han vertido sus aguas residuales a la playa a través de esa cañada, pero la situación continúa. Esa misma agua, subraya, forma un “charquito” en el que se bañan niños, de forma que no sólo se pone en el peligro el ambiente, sino que puede tener efectos en la salud de las personas.

 


Política
Sector de Sartori elevó carta al Directorio del Partido Nacional para que cesen los ataques y campañas negativas contra el precandidato

En la víspera el sector de Juan Sartori, elevó una fuerte carta al Directorio del Partido Nacional en donde mostró su preocupación por los constantes agravios que está recibiendo el precandidato nacionalista que surgen desde las propias filas del partido. Esa situación, es considerada desde la agrupación de Sartori no solo como actos de absoluta irresponsabilidad, sino también “un grave atentado a la necesaria e imprescindible unidad partidaria”.
En la misiva, el dirigente Alem García, que apoya desde el inicio a Sartori, explica que ante las constantes embestidas “nuestra actitud siempre ha sido de prudencia, no hemos entrado en el juego de responder con la misma moneda de la ofensa, aun teniendo sobradas razones y argumentos. Por el contrario, en cada circunstancia, se ha emitido un mensaje de cordialidad partidaria por parte de nuestro precandidato”, sostuvo.
La carta también deja claro que un partido político que aspira a ejercer el gobierno nacional, “no será merecedor de la confianza de la ciudadanía si se presenta dividido, con ataques irracionales y mal intencionados entre sus dirigentes, por la sencilla razón de que un partido dividido no da seguridad al país”, agrega.
Para el dirigente, tales divisiones y ataques difamatorios “se dan solo por temores y ambiciones de orden personal”. “El Partido Nacional se merece otras conductas, que estén en concordancia con la grandeza de los miles de blancos que dieron hasta sus vidas por los principios e ideas que forjaron a esta nación. Fue mucha la sangre derramada en el pasado y, actualmente, es grande la alta misión que debe cumplir el Partido Nacional, para que unos pocos irresponsables hoy pongan en riesgo el triunfo que se avecina”.
Por esa razón, solicita en la carta dirigida a la presidente del Directorio del Partido Nacional, Beatriz Argimón, que "a la mayor brevedad tome injerencia en los hechos de referencia, a efectos de llamar al orden a quiénes con insultos y agravios están atentando contra la imprescindible unidad partidaria”.

 

 

 

 

 

 

 

 

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